martes, 5 de mayo de 2009

Qué tan lejos


Qué tan lejos
Fecha de Estreno: Septiembre 08, 2006
Director: Tania Hermida
Escritor: Tania Hermida
Cast: Cecilia Vallejo, Tania Martinez, Pancho Aguirre, Fausto Miño, Ricardo González
Estudio: Ecuador Para Largo
Género: Drama, Comedia
Sitio Oficial: que-tan-lejos.com/
Rating: n/a
Duración: 92 minutos
Tagline: n/a

Qué tan lejos de ser, quizás, la mejor película ecuatoriana de todos los tiempos. Pregunta que no pienso responder. Tania Hermida su realizadora se especializó en guión en Baños, Cuba. Irrumpe en el cine ecuatoriano con firmeza. Un road movie que aprovecha hasta el éxtasis las deslumbrantes locaciones (naturales) del país en un viaje desde Quito a Cuenca.
La protagonista Tristeza (Teresa, ella devela su nombre al final) una joven buena lectora de su realidad y de los libros quiere -¿evitar?- presentarse en el matrimonio de su ex ¿novio? pareja, un biólogo mochilero que se planteó aventurero como ella pero que la decepciona cuando evoluciona el film y, al final, ingresa sin aspavientos al stablishment criollo de la pequeña burguesía cuencana (El pollo, así lo llama uno de sus amigos -el muy natural actor Fausto Miño que hasta el estreno de la cinta era desconocido-, paradójicamente, es quien ayuda a la protagonista a realizar su viaje cuando ella hace auto stop). El pollo, hijo de los gallos que al final se convertirá en otro "Curuchupa" -término para nombrar a los antiguos activistas o creyentes del partido conservador ecuatoriano-.
Tristeza, llamémosla así, es mejor, creo, se encuentra con la española Esperanza, turista alucinada por el paisaje (entiéndase paisaje a las montañas de formas y colores sobrecogedores, a la neblina que, en una escena, permite aparecer y desaparecer árboles e incluso personajes y, también, a los vicios del país: la corrupción en lo insignificante y el paro nacional en lo magnánimo) que apacigua a la primera en su quebranto sentimental.
Película de bajo presupuesto, pérmite un tercer personaje: Jesús. Muy similar a la visión occidental que nos han provisto de él -físicamente- pero con una ironía que invoca ternura al contrario de ese manejo irónico del que tanto alardea Tristeza y que conlleva acidez.
Jesús quiere regar las cenizas de su abuela, que lleva en un cofrecito, sobre el río Tomebamba en Cuenca. Al final olvida el cofre en un bus.
Qué magnífica canción se esboza cuando tristeza saca la cabeza por la ventana de un automóvil y los árboles del fondo producen un efecto visual tan fugaz como la propia levedad de la vida.
Tristeza y Esperanza constatan el ineludible matrimonio y beben del licor: amargo por la pérdida del amor pero dulce por el encuentro de la amistad.
Un sinnúmero de voces, que no incluyen el "chuccha" de Alfredo Espinosa (El periodista vivísimo, de viveza criolla) cuando se equivoca al dar la noticia de un paro en medio de la nada, es decir en medio del Ecuador, un conjunto de voces decía se palpan brevemente entrecortadas para desaparecer y fundir a negro ese fragmento de cotidianidad motivada que fue tan lejos.

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