
Himenóptero
GENERO: Terror
PAIS: España
DURACION: 20 Minutos
AÑO: 1992
DIRECTOR: Alejandro Amenábar
GUION: Alejandro Amenábar
INTERPRETES: Alejandro Amenábar, Nieves Herranz, Raquel Gómez y Juana Macías
PRODUCTOR: Alejandro Amenábar
MUSICA: Alejandro Amenábar
FOTOGRAFÍA: Alejandro Amenábar
MONTAJE: Alejandro Amenábar
En realidad no es un largometraje, sino un corto largo que burila en la mente del espectador sus huellas -a veces inventadas, a veces vitales- por la intensidad de lo que dice y cómo lo trata.
A Alejandro Amenábar se le ocurrió la idea de filmar una peli dentro de una peli.
Sin querer alejarme de lo estrictamente cinematográfico, a mi mente viene Paul Auster y sus novelas con novelas dentro -¿puedo mencionar a Ciudad de Cristal?-. El mismo Amenábar funge de un obseso, silente personaje que quiere capturar todo con su cámara: una compañera suya dirige a una joven que escapa de ese "monstruo" que la persigue por los pasillos de la universidad.
La protagonista del mediometraje: la directora del corto, no se entusiasma con la actuación de la protagonista del corto:la perseguida. No encuentra pasión en el sufrimiento de la joven que se escurre. Pide, reclama más realismo.
El ojo crítico de Amenábar se traslada al ojo de su propio -me atrevo a decir- alter ego: el camarógrafo ensimismado que busca capturar el dolor de la joven.
No he mencionado el rigor ya demostrable que caracteriza a esta producción de Amenábar. Los elementos: música y sorpresa pesan en las imágenes. Pesa Alfred Hitchkok, su influencia, su manejo narrativo, su construcción ambigua pero persistente de los personajes para mostrarlos frágiles ante lo impredecible.
En himenóptero yace subyacente la psicopatía.
Mezcla el suspense con ese engaño que se expresa en la filosofía de Friedrich Nietsche:el error. Dice Nietsche: "He aquí por qué debemos permitir vivir a los errores y proporcionarles un amplio dominio. Para que pueda haber algún grado de consciencia en el mundo, tiene que surgir un mundo irreal de error... Mientras no ha surgido un mundo imaginario, en contradicción con el flujo imaginario ... y así podemos ver el error fundamental sobre lo que descansa todo lo demás: la creencia en la permanencia... pero este error sólo puede ser destruido con la vida misma ... nuestros órganos están ajustados al error. Así pues surge aquí en el hombre sabio la contradicción entre la vida y sus últimas determinaciones: el instinto del hombre para el conocimiento presupone la creencia en el error y en la vida ... errar es la condición de la vida .. el hecho de que sabemos que erramos no suprime el error :" ¡Y esto es un pensamiento amargo! Debemos amar y cultivar el error: es la madre del conocimiento.".1
La protagonista del corto nos sorprenderá en el clímax de la obra con su mejor terror ante la directora ensangrentada.
Sangre de utilería.
El error de la mentira: la verdad. Repito a Kant: "La verdad trascendental no es más que el proceso mismo de la representación del concepto en la intuición".2
Qué manejo del error, qué engaño y que verdad o mentira conservo, aún, de la imagen del propio camarógrafo quitándole una de las patitas a un insecto -allí está el himenóptero, allí habita-, ya al final de la peli, filmado con una morbosidad estética adulterada que siempre rememora, para mí, a esos dificultosos sueños que Kafka concibió bajo sus párpados.
1. Vaihinger, La voluntad de ilusión en Nietzsche, en: «Teorema», 1980, pág. 37.
2. I.Kant, Crítica de la Razón Pura, trad. cast. P. Ribas, Madrid 1978, p. 196.
P.P.
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