lunes, 11 de mayo de 2009
miércoles, 6 de mayo de 2009
Himenóptero

Himenóptero
GENERO: Terror
PAIS: España
DURACION: 20 Minutos
AÑO: 1992
DIRECTOR: Alejandro Amenábar
GUION: Alejandro Amenábar
INTERPRETES: Alejandro Amenábar, Nieves Herranz, Raquel Gómez y Juana Macías
PRODUCTOR: Alejandro Amenábar
MUSICA: Alejandro Amenábar
FOTOGRAFÍA: Alejandro Amenábar
MONTAJE: Alejandro Amenábar
En realidad no es un largometraje, sino un corto largo que burila en la mente del espectador sus huellas -a veces inventadas, a veces vitales- por la intensidad de lo que dice y cómo lo trata.
A Alejandro Amenábar se le ocurrió la idea de filmar una peli dentro de una peli.
Sin querer alejarme de lo estrictamente cinematográfico, a mi mente viene Paul Auster y sus novelas con novelas dentro -¿puedo mencionar a Ciudad de Cristal?-. El mismo Amenábar funge de un obseso, silente personaje que quiere capturar todo con su cámara: una compañera suya dirige a una joven que escapa de ese "monstruo" que la persigue por los pasillos de la universidad.
La protagonista del mediometraje: la directora del corto, no se entusiasma con la actuación de la protagonista del corto:la perseguida. No encuentra pasión en el sufrimiento de la joven que se escurre. Pide, reclama más realismo.
El ojo crítico de Amenábar se traslada al ojo de su propio -me atrevo a decir- alter ego: el camarógrafo ensimismado que busca capturar el dolor de la joven.
No he mencionado el rigor ya demostrable que caracteriza a esta producción de Amenábar. Los elementos: música y sorpresa pesan en las imágenes. Pesa Alfred Hitchkok, su influencia, su manejo narrativo, su construcción ambigua pero persistente de los personajes para mostrarlos frágiles ante lo impredecible.
En himenóptero yace subyacente la psicopatía.
Mezcla el suspense con ese engaño que se expresa en la filosofía de Friedrich Nietsche:el error. Dice Nietsche: "He aquí por qué debemos permitir vivir a los errores y proporcionarles un amplio dominio. Para que pueda haber algún grado de consciencia en el mundo, tiene que surgir un mundo irreal de error... Mientras no ha surgido un mundo imaginario, en contradicción con el flujo imaginario ... y así podemos ver el error fundamental sobre lo que descansa todo lo demás: la creencia en la permanencia... pero este error sólo puede ser destruido con la vida misma ... nuestros órganos están ajustados al error. Así pues surge aquí en el hombre sabio la contradicción entre la vida y sus últimas determinaciones: el instinto del hombre para el conocimiento presupone la creencia en el error y en la vida ... errar es la condición de la vida .. el hecho de que sabemos que erramos no suprime el error :" ¡Y esto es un pensamiento amargo! Debemos amar y cultivar el error: es la madre del conocimiento.".1
La protagonista del corto nos sorprenderá en el clímax de la obra con su mejor terror ante la directora ensangrentada.
Sangre de utilería.
El error de la mentira: la verdad. Repito a Kant: "La verdad trascendental no es más que el proceso mismo de la representación del concepto en la intuición".2
Qué manejo del error, qué engaño y que verdad o mentira conservo, aún, de la imagen del propio camarógrafo quitándole una de las patitas a un insecto -allí está el himenóptero, allí habita-, ya al final de la peli, filmado con una morbosidad estética adulterada que siempre rememora, para mí, a esos dificultosos sueños que Kafka concibió bajo sus párpados.
1. Vaihinger, La voluntad de ilusión en Nietzsche, en: «Teorema», 1980, pág. 37.
2. I.Kant, Crítica de la Razón Pura, trad. cast. P. Ribas, Madrid 1978, p. 196.
P.P.
Los otros

Título internacional: The others.
Dirección, guión y música: Alejandro Amenábar.
País: España.
Año: 2001.
Duración: 104 min.
Interpretación: Nicole Kidman (Grace), Alakina Mann (Anne), Fionnula Flanagan (Sra. Bertha Mills), James Bentley (Nicholas), Eric Sykes (Sr. Edmund Tuttle), Elaine Cassidy (Lydia), Christopher Eccleston (Charles), Renée Asherson (anciana), Alexander Vince (Victor Marlish), Keith Allen (Sr. Marlish), Michelle Fairley (Sra. Marlish).
Producción: Fernando Bovaira, José Luis Cuerda y Sunmin Park.
Producción ejecutiva: Tom Cruise, Paula Wagner, Bob Weinstein, Harvey Weinstein y Rick Schwartz.
Fotografía: Javier Aguirresarobe.
Montaje: Nacho Ruiz Capillas.
Dirección artística: Benjamín Fernández.
Vestuario: Sonia Grande.
Dirección de producción: Emiliano Otegui y Miguel Ángel González.
La ambiguedad marca esta peli.
Ese estudiante que había deslumbrado al mundo con Tesis había madurado demasiado. El libro La otra vuelta de la tuerca le sirvió para realizar una adaptación espléndida de la novela de Henry James y recordarnos que esta vida puede ser una invención.
Grace, la madre, mantiene un hermetismo en una casona ¿abandonada?, su hijo padece de alergia al sol -cosa tan real en estos tiempos sin tanta capa de ozono- y su hija se contacta con personajes que quizás habitaban la casa donde convive con su familia raramente.
Sucesivas puertas que no pueden abrirse sin el consentimiento de Grace, sin las llaves que proporciona la ama de ese recinto que obliga oscuridad para no afectar al niño.
Cuando vi por segunda o tercera vez el filme en la pantalla gigante no pude evitar sobresaltarme cuando aparece súbitamente una anciana despues del cuerpo de una niña que juega, con marionetas de espaldas y con vestido de velos. Ya en televisión fue distinto.
Quién habría podido imaginar que la anciana era una medium y que los tres: Grace y sus dos hijos actuaban desde el Hades.
Diferencia brutal entre el que sabe que está muerto y el que lo ignora. Seres que fluctúan en las direcciones de la vida y de la muerte.
Locura dirigida a la madre por los tres sirvientes de la casa.
Locura de la madre que por proteger a sus hijos se los lleva al viaje del que nadie regresa.
Anagnórisis. Descubrimiento muy particular de la condición humana.
Epifanía. Revelación más allá de este mundo.
Circular narración que presupone una intrépida intuición de El arte de morir que abruma por su estética pero no nos hace partícipes de lo fantasmagórico y fantástico-tétrico por ese escepticismo y esa ausencia de superstición que nos es tan saludable casi siempre.
Sin embargo cabe decir que la ambiguedad se resuelve y nos sobrecoge el alma, al final.
La teta asustada

Nada tiene que ver con Madeinusa el filme con el que la directora, antropóloga audiovisual, Claudia Llosa, se inauguraría en esa práctica de morder hasta los más insípidos pedazos de la cosmovisión de una comunidad mediante su actriz preferida Magaly Solier, su personaje preferido: una mujer aindiada, exótica, india o mestiza, más india que mestiza que deslumbra por su presencia fuera del cliché, incluso del latinoamericano, y captura la atención sin tanto trabajo.
La teta por la que pasa la leche esa que asusta a Fausta el prersonaje principal, luego se convierte en un conmunto de melodías donde el Kichwa es la entidad que prevalece con su ternura, melancolía y dolor. Ya alguien dijo que este idioma es el bluez de los andes.
La canción de una sirena que nace en la mente y se recicla en la boca de Fausta alivia las horas de su patrona, una pianista que ha perdido el arte de la composición. Es ella quien la plagia después de ofrecerle perlas a la mujer que guarda en su útero una papa, las raíces del tubérculo que empiezan a crecer violentamente.
Una papa para evitar las violaciones a las madres y a las abuelas que muerieron mordiendo el polvo por habver comido los penes muertos de sus maridos, por haber callado -pocos mestizos entienden el Kichwa, su simbolismo, metafísica- tanto a pesar de sus canciones fúnebres cargadas de una poética de la desesperanza.
Los alemanes que premiaron este filme se enfrentaron a la desesperanza desde otra cosmovisión.
La única esperanza con la que nos deja Claudia Llosa (dueña de un Oso del Berlinale, por esta peli, no por Madeinusa) es con un fundido a negro y su última escena: Fausta besando la flor de una papa -de la papa puede brotar una flor, de la amargura heredada puede emerger la alegría- del que podría ser su amor: un jardinero plagado de confesiones de plantas "ellas no mienten " dice él, en su tallo está su vida, no son como nosotros, los defectuosos seres humanos.
PP
martes, 5 de mayo de 2009
Ratatouille

TITULO: Ratatouille
TITULO ORIGINAL: Ratatouille
GENERO: Animación computarizada
DIRECCION: Brad Bird
GUION: Brad Bird
VOCES ORIGINALES DE LA VERSION SUBTITULADA: Patton Oswalt, Ian Holm, Lou Romano, Brian Dennehy, Peter Sohn, Peter O`Toole
MUSICA: Michael Giacchino
MONTAJE: Darren Holmes
ORIGEN: Estados Unidos (2007)
DURACION: 110 minutos
CALIFICACION: Apta para todo público
Siempre odié a ese animalito peludo, casi siempre gris, sin esqueleto, de ojos rojos en la oscuridad y de colmillos afilados llamado rata.
Rata, ratón, qué asco.
Pero, debo admitir que Ratatouille, el ratón francés es la piedra en el zapato de mi odio.
Sí, ya sé que marca demasiados convencionalismos cinematográficos (el guión, la estructura estadounidense, cómo no Syd Field- y que asume clichés sobre París para mostrarla como en una operación turística de ensueño -debo confesar que siempre apunté a París y que no recuerdo cómo se llamaba esa película donde un director de cine joven escribe sus hsitorias en el ático de su casa y ama a muchísimas mujeres-.
Ratatouille, Remy, dedicado al oficio que tanto detestarían las ratas, es más que ese ratoncito que maneja desde el sombrero -¿se le llama así?- al chef -humano, este también- que tanto requiere de él para cocinar las inmejorables delicias y deslumbrar a los comenzales primero y luego al dueño Auguste Gusteau: un malumorado y esquemático jefe de cuisine sin creatividad.
Ratatouille es más que ese platillo exquisito servido al más reconocido crítico parisiense que conmocionado -debería encontrar otra palabra más ajustada a lo que vi- por el bocado viaja inevitable, gozosa, indefectiblemente a su hogar, a la mesa de su madre donde el paraíso era un manjar arrebatado a los dioses.
Querría ver esa película con mis nietos, cuando los tenga.
Qué tan lejos

Qué tan lejos
Fecha de Estreno: Septiembre 08, 2006
Director: Tania Hermida
Escritor: Tania Hermida
Cast: Cecilia Vallejo, Tania Martinez, Pancho Aguirre, Fausto Miño, Ricardo González
Estudio: Ecuador Para Largo
Género: Drama, Comedia
Sitio Oficial: que-tan-lejos.com/
Rating: n/a
Duración: 92 minutos
Tagline: n/a
Qué tan lejos de ser, quizás, la mejor película ecuatoriana de todos los tiempos. Pregunta que no pienso responder. Tania Hermida su realizadora se especializó en guión en Baños, Cuba. Irrumpe en el cine ecuatoriano con firmeza. Un road movie que aprovecha hasta el éxtasis las deslumbrantes locaciones (naturales) del país en un viaje desde Quito a Cuenca.
La protagonista Tristeza (Teresa, ella devela su nombre al final) una joven buena lectora de su realidad y de los libros quiere -¿evitar?- presentarse en el matrimonio de su ex ¿novio? pareja, un biólogo mochilero que se planteó aventurero como ella pero que la decepciona cuando evoluciona el film y, al final, ingresa sin aspavientos al stablishment criollo de la pequeña burguesía cuencana (El pollo, así lo llama uno de sus amigos -el muy natural actor Fausto Miño que hasta el estreno de la cinta era desconocido-, paradójicamente, es quien ayuda a la protagonista a realizar su viaje cuando ella hace auto stop). El pollo, hijo de los gallos que al final se convertirá en otro "Curuchupa" -término para nombrar a los antiguos activistas o creyentes del partido conservador ecuatoriano-.
Tristeza, llamémosla así, es mejor, creo, se encuentra con la española Esperanza, turista alucinada por el paisaje (entiéndase paisaje a las montañas de formas y colores sobrecogedores, a la neblina que, en una escena, permite aparecer y desaparecer árboles e incluso personajes y, también, a los vicios del país: la corrupción en lo insignificante y el paro nacional en lo magnánimo) que apacigua a la primera en su quebranto sentimental.
Película de bajo presupuesto, pérmite un tercer personaje: Jesús. Muy similar a la visión occidental que nos han provisto de él -físicamente- pero con una ironía que invoca ternura al contrario de ese manejo irónico del que tanto alardea Tristeza y que conlleva acidez.
Jesús quiere regar las cenizas de su abuela, que lleva en un cofrecito, sobre el río Tomebamba en Cuenca. Al final olvida el cofre en un bus.
Qué magnífica canción se esboza cuando tristeza saca la cabeza por la ventana de un automóvil y los árboles del fondo producen un efecto visual tan fugaz como la propia levedad de la vida.
Tristeza y Esperanza constatan el ineludible matrimonio y beben del licor: amargo por la pérdida del amor pero dulce por el encuentro de la amistad.
Un sinnúmero de voces, que no incluyen el "chuccha" de Alfredo Espinosa (El periodista vivísimo, de viveza criolla) cuando se equivoca al dar la noticia de un paro en medio de la nada, es decir en medio del Ecuador, un conjunto de voces decía se palpan brevemente entrecortadas para desaparecer y fundir a negro ese fragmento de cotidianidad motivada que fue tan lejos.
Batalla en el cielo

Batalla en el Cielo
Año: 2005
País: México
Duración: 88 min
Director: Carlos Reygadas
Reparto: Marcos Hernández, Anapola Mushkadiz, Berta Ruiz, David Bornstein, Rosalinda Ramírez
Guión: Carlos Reygadas
Música: John Tavener
Productora: Golem - Coproducción México-Francia-Bélgica
Género: Drama erótico Premio mayor del 2º Festival Latinoamericano de Cine de San Rafael, Mendoza, Argentina.
Imagínate a Ana, una "aniñada" (mimada por la vida y por su condición socio-económica) del sector residencial de Quito González Suárez de alrededor de 17 años, esbelta, blanca, con un insuperable tatuaje en su dorso atlético u propio de la adolescencia y con grandes afanes de prostituta haciendo el amor con Marcos, un adulto obeso, mestizo, de piel cobriza, de rasgos más bien indígenas, vendedor de relojes y chofer del mercado Ipiales en la misma ciudad.
Eso es Reygadas.
Un soñador impredecible e iconoclasta que desprecia a la propia historia si esta no trae un condimento real.
Carlos se ampara en las teorías cinematográficas de Andréi Tarkovski para luego desprenderse de él y jugar literalmente con sus actores-personajes que, en el caso de Ana, la puta fun phunk rasta, Anapola Mushkadiz (actriz) debe cumplir con un felatio con un valor inaudito y silencioso los primeros minutos del film ante una cámara casi siempre absorta en la escatología.
Su Batalla es una elegía a la diferencia de las clases sociales mexicanas y universales. Al director no el importa perderse en un travelling circular, lento y kafkiano, sobre las carachas de la pared para presentar un acto absurdo pero que puede ser real (en la cabeza de Reygadas lo es, ante la cámara lo es).
Y, luego, acaso una pareja de "gordos" amándose difícilmente desde el feísmo de sus cuerpos con miradas inexpresivas y senos caídos y pieles morenas trabajadas por la supervivencvia que olvidó la vanidad.
Habitaciones grises, gemidos de violín. Estética versus estética.
Después, un sustantivo arte de contemplación sobre la pareja de vendedores en el subter donde sólo el sonido del reloj es un anuncio de alguien que, quizás, apura a su niño para ir a la escuela o de un anciano que lleva a cuestas su funda para guardar su orina.
Solo la voz deliciosa y ronca de Ana que contrasta con la monosilábica y difusa voz de Marcos ya es una ganancia.
Ni hablar de la cotidianidad capturada de la calle en la peregrinación que se moverá hasta el fin bajo el ritmo solapado de Padre nuestro tú que estás... de modo insistente que, al contrario de Underground de Kusturika, demostrará una insólita belleza antes que una alegría paranoica.
lunes, 4 de mayo de 2009
Amantes
Amantes
Dirección: Vicente Aranda
País: España
Año: 1991
Fecha de estreno: 12/04/1991
Duración: 103 min.
Género: Criminal, Drama, Romance
Reparto: Victoria Abril, Jorge Sanz, Maribel Verdú, Enrique Cerro, Mabel Escaño, Alicia Agut, José Cerro, Jose Escano, Gabriel Latorre, Saturnino García
Guión: Vicente Aranda, Carlos Pérez Merinero, Álvaro del Amo
Productora: Televisión Española (TVE), Pedro Costa Producciones Cinematográficas S.A.
PARA EDITAR
hecho real
Madrid durante la posguerra,
alquila en casa de una mujer.
De Amantes, la imagen que más me atrapó fue la de... manchando el cristal de la ventana de un tren con sus manos ensangrentadas mientras sonríe porque el trabajo se hizo bien.
Es la historia de una pareja provinciana que
Dirección: Vicente Aranda
País: España
Año: 1991
Fecha de estreno: 12/04/1991
Duración: 103 min.
Género: Criminal, Drama, Romance
Reparto: Victoria Abril, Jorge Sanz, Maribel Verdú, Enrique Cerro, Mabel Escaño, Alicia Agut, José Cerro, Jose Escano, Gabriel Latorre, Saturnino García
Guión: Vicente Aranda, Carlos Pérez Merinero, Álvaro del Amo
Productora: Televisión Española (TVE), Pedro Costa Producciones Cinematográficas S.A.
PARA EDITAR
hecho real
Madrid durante la posguerra,
alquila en casa de una mujer.
De Amantes, la imagen que más me atrapó fue la de... manchando el cristal de la ventana de un tren con sus manos ensangrentadas mientras sonríe porque el trabajo se hizo bien.
Es la historia de una pareja provinciana que
LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA

Le Scaphandre et le Papillon
Dirección: Julian Schnabel
Guión: Ronald Harwood
Basada en la novela autobiográfica del propio Jean-Dominique Bauby.
Estreno: Francia el 23 de Mayo del 2007
Distribución: Pathé Films.
Oscar a la mejor película extranjera.
Esas imágenes que el protagonista puede rememorar, ahora adquieren la realidad de su propia conveniencia. Un tranvía llamado deseo podría estar allí, Marlon Brando, James Dean y Greta Garbo podrían estar allí, en su cabecita llena de pájaros artríticos.
Jean Dominique ha sufrido una parálisis múltiple inaudita, un "síndrome de cautiverio" que, inclusive, no le permite respirar sin asistencia. Qué entonces de lo fashion y de las portadas in de la magazine Elle, donde era tan aclamado como editor general.
Quería llevar de paseo a su hijo y el convertible hizo stop.
Ya después aprenderá un nuevo metalenguaje con la enfermera, cuando a su vida no le quede otra escapatoria que el movimiento de su párpado izquierdo, artefacto útil para la imaginación y la memoria.
La escafandra se sumerge cuando los recuerdos de lo que fue, de lo que será y de lo que pudo haber sido se entrelazan en la imaginación del enfermo.
La mariposa sobrevolará sobre ese iceberg del final que se cae y nos conmueve y que, a la vez, nos entona una fulminante banda sonora realizada desde el sentimiento del pintor-director de esta abominable pero lúcida película.
La mujer que acompaña es un elemento del paisaje. La amante la madre en una postal que no se puede tocar.
Los niños: ¡Cómo no se pudo pasar más tiempo con los hijos de uno!
El hospital, la silla de ruedas y alguien que te dice que es más afortunado porque puede salir caminando de allí y además está vivo, vivo porque paradójicamente se salvó de morir en un accidente aviatorio.
Al fin: un libro hecho de tics, de agonizantes parpadeos y de amor por este sueño raro que llamamos vida.
EL CURIOSO CASO DE BENJAMÍN BUTTON

The Curious Case of Benjamin Button
Drección: David Fincher
Guión: Eric Roth
Reparto: Brad Pitt, Cate Blanchett, Tilda Swinton y Jason Flemyng.
Libro original: F. Scott Fitzgerald
Estreno Estados Unidos: 25 de diciembre de 2008
13 nominaciones al Oscar, consiguió uno a mejor actriz de reparto.
DURA MENOS UN HOMBRE QUE UNA VELA...
Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.
EUGENIO MONTEJO
Y la historia se hizo a partir de un botón.
Cuán raro puede ser un niño recién nacido con aspecto de anciano de 80 años.
El padre no tiene más que nofrendar al destino a la criatura que mató a su mujer y desprenderse al fin de un curioso caso de envejecimiento prematuro.
A esta película le ronda el recuerdo de la muerte o de las muertes que se suceden en la casa del niño-viejo abandonado y recogido por una negra que lo ama en su propia sangre mientras atiende un ancianato.
De no ser por algunos lugares comunes, esta idea original -qué difícil es inventar algo en estos tiempos, escoger algo original en estos tiempos- nos abruma por esa noción circular de la existencia que, paradójicamente, muestra al cuerpo de un niño cenil que llega a ser un niño lúcido, un bebé, pero a las puertas del deceso, cuyos ojos reconocerán al amor que buriló su-la vida, no sin antes vivir el esplendor del-su amor con la mujer que coincidiría en un momento de la-sus existencia/s.
No comprendo al que la quiso vincular con Forrest Gump, pero si entiendo, en sobremanera, el uso de esos alfileres que pinchan al espectador y articulan sus emociones en la película: maestría para mover los hilos de la trama con ardor e inteligencia.
Button es más que el marinero que decide dejar a su madre para siempre sin percatarse que los seres humanos siempre volvemos al lugar donde más nos amaron.
Button es más que su padre, la herencia de una fábrica y los botones dentro del bote de cristal que el progenitor arrepentido se llevaría consigo a La otra orilla.
Button es un reloj que escribe lo que, indefectiblemente, trágica o felizmente, ya está escrito cuando las manecillas de ese aparato enigmático van al revés.
Benjamín es el anciano jugando a las tres de la mañana con una niña, iluminado por una vela bajo una mesa, en el intento de reconciliar dos espíritus tan distantes en la materialidad pero compenetrados en el sentimiento.
Qué importa que esta sea una película gringa.
A quienes hemos saboreado de cerca el silencio permanente de quienes más amamos nos perturba. No querríamos volver pr ese sabor nunca más.
Qué forma de brindarle evolución a un personaje que halla su luminosidad en el adolescente -Brad Pitt- como el jardín al que siempre quisimos retornar. Qué fugaz, al mismo tiempo, esa región extraña que palpamos algún día y que ahora sólo se constituye en las fotos y las letras guardadas en una caja de galletas o un botón.
Y la historia se hizo a partir de un botón.
PP
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