lunes, 4 de mayo de 2009

EL CURIOSO CASO DE BENJAMÍN BUTTON


The Curious Case of Benjamin Button
Drección: David Fincher
Guión: Eric Roth
Reparto: Brad Pitt, Cate Blanchett, Tilda Swinton y Jason Flemyng.
Libro original: F. Scott Fitzgerald
Estreno Estados Unidos: 25 de diciembre de 2008
13 nominaciones al Oscar, consiguió uno a mejor actriz de reparto.


DURA MENOS UN HOMBRE QUE UNA VELA...
Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.
EUGENIO MONTEJO

Y la historia se hizo a partir de un botón.

Cuán raro puede ser un niño recién nacido con aspecto de anciano de 80 años.
El padre no tiene más que nofrendar al destino a la criatura que mató a su mujer y desprenderse al fin de un curioso caso de envejecimiento prematuro.
A esta película le ronda el recuerdo de la muerte o de las muertes que se suceden en la casa del niño-viejo abandonado y recogido por una negra que lo ama en su propia sangre mientras atiende un ancianato.
De no ser por algunos lugares comunes, esta idea original -qué difícil es inventar algo en estos tiempos, escoger algo original en estos tiempos- nos abruma por esa noción circular de la existencia que, paradójicamente, muestra al cuerpo de un niño cenil que llega a ser un niño lúcido, un bebé, pero a las puertas del deceso, cuyos ojos reconocerán al amor que buriló su-la vida, no sin antes vivir el esplendor del-su amor con la mujer que coincidiría en un momento de la-sus existencia/s.
No comprendo al que la quiso vincular con Forrest Gump, pero si entiendo, en sobremanera, el uso de esos alfileres que pinchan al espectador y articulan sus emociones en la película: maestría para mover los hilos de la trama con ardor e inteligencia.
Button es más que el marinero que decide dejar a su madre para siempre sin percatarse que los seres humanos siempre volvemos al lugar donde más nos amaron.
Button es más que su padre, la herencia de una fábrica y los botones dentro del bote de cristal que el progenitor arrepentido se llevaría consigo a La otra orilla.
Button es un reloj que escribe lo que, indefectiblemente, trágica o felizmente, ya está escrito cuando las manecillas de ese aparato enigmático van al revés.
Benjamín es el anciano jugando a las tres de la mañana con una niña, iluminado por una vela bajo una mesa, en el intento de reconciliar dos espíritus tan distantes en la materialidad pero compenetrados en el sentimiento.
Qué importa que esta sea una película gringa.
A quienes hemos saboreado de cerca el silencio permanente de quienes más amamos nos perturba. No querríamos volver pr ese sabor nunca más.
Qué forma de brindarle evolución a un personaje que halla su luminosidad en el adolescente -Brad Pitt- como el jardín al que siempre quisimos retornar. Qué fugaz, al mismo tiempo, esa región extraña que palpamos algún día y que ahora sólo se constituye en las fotos y las letras guardadas en una caja de galletas o un botón.

Y la historia se hizo a partir de un botón.

PP

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